Escupiendo el asado

Wednesday, December 28, 2005

Yiya es el camino

Todos alguna vez, principalmente en nuestra adolescencia, fantaseamos con la idea de matarnos, de suicidarnos, con el único fín de provocar una reacción sobre alguien, para demostrarles a ellos y a nosotros mismos que no pasamos por la vida de manera inadvertida. Recuerdo que más de una vez lo pensé, pero el principal impedimento que encontraba era hallar un procedimiento a través del cual pudiera asegurar mi muerte en un 100%, evitandome cualquier tipo de sufrimiento (principalmente físico). Arrojarse a las vías de un tren no siempre es lo más efectivo (hay gente que lo hace mal y sobrevive, pero de manera lamentable), y tomar veneno tampoco lo es, porque produce un efecto asfixiante hasta conducir a un paro cardiorespiratorio, y la verdad que para morir así, tan miserablemente, mejor sigo viviendo. La solución que había encontrado era muy sencilla y efectiva; hacer un cóctel de pastillas basado en una mezcla de soporífero potente y veneno, de manera tal que al momento de producirse el efecto mortal, el estado de sueño me impida experimentar el sufrimiento.El plan era perfecto, solo que necesitaba un motivo valedero para ingerir ese menjunje. Por aquel entonces tenía 14 años, no hacía mucho del suicidio de Cobain, y tiempo después sería la muerte de Shannon Hoon, ambos a los 27 años, la misma edad en la que palmaron varios rockstar de peso (como Hendrix por ejemplo). Mi yo adolescente se preguntaba que sentido tenía la vida después de los 27. Recuerdo que en aquellos días mi frase de cabecera era: "si en 27 años de vida no obtengo nada importante a nivel personal, que me hace suponer que lo voy a lograr en los años siguientes? Sera cuestión de llegar a los 27 y ver en que situación me encuentro".
Hoy en día, estoy cada vez más cerca de los 27, y mas de una vez me sorprendo haciendome la misma pregunta.

Labels:

8 Comments:

Post a Comment

<< Home