Escupiendo el asado

Monday, July 06, 2009

Y seguimos rompiendo las bolas con Michael Jackson: tributo de Pete Doherty

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Tuesday, March 10, 2009

La espera terminó

Y finalmente llegó el tan esperado debut en solitario del gran Pete Doherty. Antes de entrarle de lleno al disco hay una pregunta que flota en el aire ¿es realmente Pete el nuevo ícono de la contracultura, el gran poeta maldito del rock, el último romántico, el nuevo Kurt Cobain, etc, etc? pues, este entrañable drogadicto irrecuperable tiene un talento que no tiene techo y un carisma a prueba de toda bala. Su pasado Libertines, su actualidad con los Babyshambles, son el testimonio de una trayectoria corta pero admirable, enmarcada en una notoria evolución compositiva. Probablemente si estuviese muerto, hoy sería una leyenda, y su rostro luciría estampado en las remeras/mochilas/pines de cuanto pibe de secundaria en etapa post emo-flogger (o sea, de acá a 10 años)
Grace/Wasteland es el tan prometido disco semiacústico con el que Pete venía amenazando desde hace un par de años, pero por diversos contratiempos (llámese prisión estatal Wormwood Scrubs) se retrasó mas de la cuenta. Con la participación de Graham Coxon (si, el mítico guitarrista de Blur -confeso admirador de la obra de Doherty-), Adam Ficek y Drew McConnell (bateria y bajo de Babyshambles) y la producción de Stephen Street (una garantía, responsable de los mejores discos de Blur, The Cranberries, y el último de Babyshambles) el escenario no podria ser mas prometedor. Y la verdad que no defrauda.

Antes de emitir cualquier juicio de valor, hay que decir que el disco va
a descolocar a quien espere escuchar algo que suene similar a los libertines/shambles. En Grace/Wasteland no hay lugar para el punk ni el pop pegadizo. Se trata de canciones acústicas en su mayoría, algunas acompañadas por alguna base rítmica, otras por un cuarteto de cuerdas, mas un sinfín de detalles sutiles para alejar esa sensacion de fogón playero que suelen destilar las guitarras acústicas. Que se puede decir de las 12 canciones que componen el album? para el fan de Doherty no habrá muchas sorpresas, la mayoría son conocidas, algunas fueron interpretadas en vivo en shows de los Babyshambles. Temas como "Sheepskin tearaway" y "Arcady" salen favorecidos por la limpieza de la grabación en estudio, en tanto que "Salome" pierde algo de frescura al agregarle cuerdas innecesarias (grandilocuencia al pedo que le dicen). La excepción a la regla viene de la mano del corte de difusión "Last of the english roses" una canción pop al estilo Damon Albarn siglo XXI (o sea, un cruce entre Gorillaz y The Good, the Bad & the Queen). Pero sin lugar a dudas "LA" canción del disco es "I Am the Rain", un auténtico temazo, se trata de una especie de vals con estribillo efervescente, que luego degenera en una chacarera Chaqueño-Palavecinera, y adeeentro. Otros temas que merecen especial atención son "1939 Returning" y "Palace of bone".
Grace/Wasteland no es una revolución musical ni lo pretende ser. Es un disco correcto, que se podría catalogar de intimísta, y que, nobleza obliga, esta lejos de lo que se puede esperar de Pete hoy. A mi parecer, se trata de un conjunto de canciones catárquicas que andaban dando vueltas en la vida de Doherty y que no tuvieron cabida en su momento, ya sea con los libertines o los shambles. En resumen: todavía habrá que esperar por su mejor obra.

En cuanto a la pregunta ¿es realmente Pete el nuevo ícono de la contracultura, el gran poeta maldito del rock, el
último romántico, el nuevo Kurt Cobain, el Baudelaire del siglo XXI, etc, etc? bueno, estoy convencido de que si hoy estuviese muerto, seguro que si. Pero como aun permanece entre nosotros, tiene todo para estar por encima de un Cobain (sin escopetazo mediante). O para cagarla.

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Friday, August 17, 2007

Pete & Carl

Es como toda gran amistad. Empiezan siendo dos tipos que no tienen nada que ver el uno con el otro, en apariencia, hasta que un factor determinante de comunicación humana los une irremediablemente: el rock. Como todo duo que se las trae, una mitad se constituye en el lado salvaje (Pete Doherty) y la otra vendría a encarnar la parte racional (Carl Barat). Esto tomado siempre entre comillas, ya que estamos hablando de todo lo salvaje y racional que se puede ser sobre el trinomio sexo, drogas y rock&roll. Descontrol y mesura; el yin y el yang, 2 hacen 1 y 1 es mas que 2. La unidad mas simple y perfecta posible está felizmente conformada (The Libertines).

Pero la naturaleza de los hombres son distintas, y las cohesiones especialmente volátiles cuando aquello que los une es el rock: la inestabilidad hace acto de presencia cuando la mitad salvaje asume como norma fundamental, el paradigma rockero de la autodestrucción como estilo de vida. Y confrontará irremediablemte con su contraparte, cuyo instinto de supervivencia y adaptación trasgrede las reglas del rock.

La unidad se termina de fraccionar cuando entra en escena el elemento de ruptura por excelencia: la mujer (Kate Moss). No existe una química mas fuerte que la resultante entre el amor y la autodestrucción, y sus efectos son devastadores. El enamorado autodestructivo (Pete Doherty) solo piensa en términos absolutos; todo o nada, odio o amor, se vive o se muere, es ella o no es ninguna.



Cada uno se verá obligado a hacer camino por su cuenta, y con suerte dispar. Todas las miradas estarán puestas en el kilombero autodestrucivo (Pete) y su puta del rock, en sus excesos, en cada pelotudez que haga o diga. Y cuanto más enajenado y arruinado (Babyshambles), mas atractivo y profundo será para los demás . Se convertirá en el nuevo romántico, el último, y en consecuencia será amado u odiado sin términos medios, para algunos será candidato a ocupar un lugar entre los inmortales románticos (Jim, Kurt, John, etc) lo cual no conseguirá hasta el día que muera prematura y estupidamente. Para el resto, simplemente será un boludo máximo.


El otro (Carl), se refugiará en las cosas que cree, proyectará un futuro (Dirty Pretty Things), buscará un balance y por sobre todas las cosas tratará de averiguar si es un hombre o aprendiz de puta. Eligió la vida y la vida no tiene rock, como tampoco lo tiene Paul McCartney y los Rolling Stones (la vejez no tiene rock). Y si elegiste la vida no hay que mirar atrás, nunca. Solo resta seguir y rogar que nuestro camino este plagado de autodestructivos con onda.


Nota: recomiendo escuchar "Waterloo to anywhere"

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