Y seguimos rompiendo las bolas con Michael Jackson: tributo de Pete Doherty
Labels: Música, Pete Doherty
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Y finalmente llegó el tan esperado debut en solitario del gran Pete Doherty. Antes de entrarle de lleno al disco hay una pregunta que flota en el aire ¿es realmente Pete el nuevo ícono de la contracultura, el gran poeta maldito del rock, el último romántico, el nuevo Kurt Cobain, etc, etc? pues, este entrañable drogadicto irrecuperable tiene un talento que no tiene techo y un carisma a prueba de toda bala. Su pasado Libertines, su actualidad con los Babyshambles, son el testimonio de una trayectoria corta pero admirable, enmarcada en una notoria evolución compositiva. Probablemente si estuviese muerto, hoy sería una leyenda, y su rostro luciría estampado en las remeras/mochilas/pines de cuanto pibe de secundaria en etapa post emo-flogger (o sea, de acá a 10 años)
Grace/Wasteland es el tan prometido disco semiacústico con el que Pete venía amenazando desde hace un par de años, pero por diversos contratiempos (llámese prisión estatal Wormwood Scrubs) se retrasó mas de la cuenta. Con la participación de Graham Coxon (si, el mítico guitarrista de Blur -confeso admirador de la obra de Doherty-), Adam Ficek y Drew McConnell (bateria y bajo de Babyshambles) y la producción de Stephen Street (una garantía, responsable de los mejores discos de Blur, The Cranberries, y el último de Babyshambles) el escenario no podria ser mas prometedor. Y la verdad que no defrauda.
Grace/Wasteland no es una revolución musical ni lo pretende ser. Es un disco correcto, que se podría catalogar de intimísta, y que, nobleza obliga, esta lejos de lo que se puede esperar de Pete hoy. A mi parecer, se trata de un conjunto de canciones catárquicas que andaban dando vueltas en la vida de Doherty y que no tuvieron cabida en su momento, ya sea con los libertines o los shambles. En resumen: todavía habrá que esperar por su mejor obra. Labels: "El" disco, Música, Pete Doherty
Es como toda gran amistad. Empiezan siendo dos tipos que no tienen nada que ver el uno con el otro, en apariencia, hasta que un factor determinante de comunicación humana los une irremediablemente: el rock. Como todo duo que se las trae, una mitad se constituye en el lado salvaje (Pete Doherty) y la otra vendría a encarnar la parte racional (Carl Barat). Esto tomado siempre entre comillas, ya que estamos hablando de todo lo salvaje y racional que se puede ser sobre el trinomio sexo, drogas y rock&roll. Descontrol y mesura; el yin y el yang, 2 hacen 1 y 1 es mas que 2. La unidad mas simple y perfecta posible está felizmente conformada (The Libertines).
La unidad se termina de fraccionar cuando entra en escena el elemento de ruptura por excelencia: la mujer (Kate Moss). No existe una química mas fuerte que la resultante entre el amor y la autodestrucción, y sus efectos son devastadores. El enamorado autodestructivo (Pete Doherty) solo piensa en términos absolutos; todo o nada, odio o amor, se vive o se muere, es ella o no es ninguna.
dispar. Todas las miradas estarán puestas en el kilombero autodestrucivo (Pete) y su puta del rock, en sus excesos, en cada pelotudez que haga o diga. Y cuanto más enajenado y arruinado (Babyshambles), mas atractivo y profundo será para los demás . Se convertirá en el nuevo romántico, el último, y en consecuencia será amado u odiado sin términos medios, para algunos será candidato a ocupar un lugar entre los inmortales románticos (Jim, Kurt, John, etc) lo cual no conseguirá hasta el día que muera prematura y estupidamente. Para el resto, simplemente será un boludo máximo.
El otro (Carl), se refugiará en las cosas que cree, proyectará un futuro (Dirty Pretty Things), buscará un balance y por sobre todas las cosas tratará de averiguar si es un hombre o aprendiz de puta. Eligió la vida y la vida no tiene rock, como tampoco lo tiene Paul McCartney y los Rolling Stones (la vejez no tiene rock). Y si elegiste la vida no hay que mirar atrás, nunca. Solo resta seguir y rogar que nuestro camino este plagado de autodestructivos con onda.Labels: Música, Pete Doherty